Esta práctica es más peligrosa de lo que parece y esto no depende de las habilidades de cada conductor, depende más bien de la capacidad del cuerpo humano para realizar algunas funciones.

Mientas escribimos un texto principalmente en teléfono celular, el ojo debe hacer algunos ajustes debido al pequeño tamaño de letra que tienen los celulares.

Esto nos obliga a acercarnos el teléfono a unos 20 centímetros de distancia de los ojos para que estos puedan enfocar bien las letras, lo cual implica que la retina debe regular la cantidad de luz que filtra para que sean legibles las letras y poder leer  correctamente, si observamos.

Dentro del auto hay menos luz que fuera de él (con suficiente luz la retina se cierra, con poca luz la retina se abre) también los ojo deben moverse un poco a los lados (juntarse entre ellos para poca distancia y separase para ver a distancias lejanas).

Cuando se intenta manejar, se lee y se escribe al mismo tiempo, existen 3 pequeños momento en los cuales no se enfoca adecuadamente y es imposible calcular distancias y definir objetos, estos se llaman  “tiempos ciegos”, estos son:  al cambiar la mirada de la calle hacía el teléfono, mientas leemos o escribimos y  al regresar la mirada del teléfono nuevo hacía la calle.

Al conducir tenemos la mirada puesta fuera del auto donde hay suficiente luz y donde se encuentran los objetos que debemos vigilar constantemente a distancia promedio de 100 metros, ahí la retina se encuentra cerrada.

–       En el momento que cambiamos la mirada al interior del vehículo donde se encuentra el teléfono, se tiene menos luz lo cual obliga que la retina se abra, después se debe acercar el teléfono a los ojos, los ojos deben ajustar el enfoque y juntarse ligeramente entre ellos para poder leer o escribir.

–       Al terminar de leer o escribir, se incorpora la mirada nuevamente al exterior del auto para atender nuestro manejo y los ojos deben ajustarse nuevamente a su posición inicial.

El tiempo estimado que tarda el ojo en realizar cada ajuste para lograr el enfoque correcto es de entre uno y medio segundo a 2 segundos, a esto hay que sumar la dimensión del texto a escribir y el reajuste de los ojos para volver a enfocar el camino.

El tiempo estimado que tarda el cuerpo en reaccionar ante una emergencia, desde que se decide frenar hasta que lo hacemos es de 1/2 segundo

Un auto circula en promedio por la ciudad a 40 km/h, a esta velocidad el auto alcanza a recorrer 11 metros en un segundo (sin contar el tiempo que tardamos leyendo) estamos hablando que el ojo debe hacer dos ajustes (antes de leer y después de leer), en estos dos ajustes los ojos pierden 3 segundos continuos de tiempo, saquemos cuentas: 3 segundos de ajustes es igual a 33 metros recorridos que circulamos continuos sin ver por donde lo hacemos.

Si tenemos la Mala fortuna de tener que frenar abruptamente por alguna emergencia el cuerpo tardará medio segundo pisar el freno y recorrerás 5.5 metros más, si es de día o de noche estas cifras no cambian ya que la luz del teléfono es mayor que la luz de afuera del auto y el ojo debe hacer los mismos ajustes.

En resumen: si manejas un vehículo, escribes y lees textos, en una emergencia frenaras 38 y medio metros tarde. Al manejar y mensajear en carretera la distancia se incrementa y el riesgo de accidente es mucho mayor.