El convertidor catalítico, también conocido como catalizador, es un filtro portátil que se instala en los vehículos a gasolina y diésel con la finalidad de controlar las emisiones tóxicas de escape del motor de combustión interna.

 Los químicos, el Dr. John J. Mooney y Carl D. Keith, encontraron la manera de reducir los gases tóxicos en un noventa por ciento mediante una unidad portátil, incorporando el sistema de escape justo antes del silenciador. Este sistema se desarrolló en 1952, pero no fue hasta la llegada de la gasolina sin plomo que pudo ser utilizado eficazmente. En 1976 fueron instalados por primera vez en vehículos para uso civil.

 El convertidor catalítico funciona filtrando el humo que sale del motor por una malla de cerámica cubierta con platino, radio y paladio, que convierte los gases tóxicos (hidrocarburos, óxidos de nitrógeno y monóxido de carbono) en gases nobles al medio ambiente (nitrógeno, dióxido de carbono y vapor de agua) mediante una reacción química que se produce cuando el catalizador alcanza altas temperaturas.

Existen tres tipos de convertidor catalítico: convertidor catalítico doble vía, convertidor catalítico triple vía y convertidor catalítico triple vía con inyección de aire.

Para ayudar al catalizador a alcanzar la temperatura óptima para su funcionamiento inmediato, existe el precalentador de convertidor catalítico en algunos autos principalmente deportivos.

También es necesario tener ciertos cuidados con el convertidor catalítico y darle periódicamente mantenimiento.