TRANSPORTANDO EMOCIONES
Cuando nos ponemos detrás del volante utilizamos y confiamos en algunos de nuestros sentidos para llevarlo a cabo con confianza y seguridad.
El sentido de la vista es nuestro primer recurso pero ¿qué pasa cuando, por razones ajenas, como la neblina nuestra visibilidad se ve afectada?
Parte de las funciones de nuestro cerebro tienen que ver con la espacialidad; un buen funcionamiento de ella nos permite anticipar riesgos además de posibles contactos con objetos, personas y/o animales indeseables.
Cuando la densidad dela neblina obstaculiza esta  función tan importante nuestro cerebro acciona una señal de alarma para poder poner los demás sentidos en extra funcionamiento y ayudar a compensar la falta de visibilidad, en este momento entramos en estado de estrés por supervivencia.
Como bien sabemos el cuerpo solo puede recibir cierta cantidad de las sustancias que se emiten químicamente en el cuerpo por estrés por una cantidad de tiempo antes de colapsar. La desesperación es la  alerta que nos lanza para decir que ya no puede más con el estado estresado.
Otra parte importante es la necesidad sentirnos en control y, con la neblina, eso no es posible. Por lo tanto comienza una sensación de vulnerabilidad que puede traducirse a “sentirse desesperado”. La psicoterapia corporal usa como una de sus principales herramientas la respiración, dado que ayuda a la toma de conciencia y también nos permite quedarnos en el aquí y ahora: el presente. Esta herramienta puede bien ser utilizada en un caso como el que se describe:
Si te es posible detén el auto en algún lugar seguro si te es posible, de lo contrario trata de hacer inhalaciones profundas, seguidas de exhalaciones donde puedas abrir la boca y expresar la sensación con alguna vocal (aaaaaaaa) hasta que el cuerpo recupere tranquilidad.
Nuestro cuerpo siempre hará lo necesario para mandarnos mensajes de alerta, es importante estar atentos a ellos y confiar.

Lic. Psic. Aura J. Ruiz M.