TRANSPORTANDO EMOCIONES

En el principio de nuestra vida somos seres 100 por ciento dependientes. No tenemos la autonomía necesaria para sobrevivir sin nuestros cuidadores y son ellos quienes se encargan de proveernos de nuestras necesidad básicas y afectivas. Conforme vamos creciendo vamos adquiriendo fuerza, desempeño y voluntad que nos ayudan a conseguir en pequeñas dosis más interdependencia. Nuestro primer gran logro motriz es sostener el peso de nuestra propia cabeza, después nuestros músculos van ganando administración tónica y comenzamos a girar, sentarnos, gatear, hasta que finalmente adquirimos “mayor independencia” al caminar. Todo este proceso tanto físico como psíquico nos da nuestras primeras herramientas para salir al mundo.

La adolescencia se convierte entonces en nuestra etapa de confirmación, queremos mostrar quienes somos en el mundo y ganarnos esta posición. Curiosamente es, en promedio, alrededor de los 14 a los 18 años que todos comenzamos a sentir la cosquillita de querer aprender a manejar, ¿qué es lo que pasa?

Así como en un bebe que se está convirtiendo en niño es básica su independencia motriz, así en los jóvenes “conducir su propio vehículo” es una motivación que emociona. Ahora no solo ponemos a prueba lo que podemos hacer con nuestros músculos y reflejos propios, si no que subimos niveles de madurez tratando de dominar otro aparto motor; y no solo eso sino que también queremos aprender a movernos en el mar de los adultos que tienen control sobre otras máquinas que no son sus cuerpos.

Es por esto que para muchos de nosotros es o fue tan gratificante aprender a manejar: estábamos confirmándonos en el proceso de convertirnos en adultos y navegar sabiendo mis propias medidas y las de los demás autos, midiendo reglas y poniéndonos  en el límite de saber hasta dónde SOY en el mundo.

Una realidad fundamental de tomar el volante es que necesitas responsabilizarte totalmente de ti y de los que van contigo en el auto ¿Qué pasa entonces con las personas que no quieren manejar o que temen aprender? ¿Qué opinas tú?

Lic. Psic. Aura J. Ruiz M.