LA HISTORIA Y EL AUTOMÓVIL

Ettore Arco Isidoro Bugatti nació en Milán, Italia, el 15 de septiembre del año 1881. Proveniente de una familia de artistas vanguardistas europeos de tres generaciones, donde había diseñadores, pintores, escultores y arquitectos. Él traía arte en la sangre y la obsesión por crear objetos únicos.

En Europa, cerca del año 1900 empezaban a verse automóviles por las calles, los cuales sólo podían ser  adquiridos por los ciudadanos más adinerados. Ettore sólo tenía la mayoría de edad y ya le fascinaban los autos. Su padre, Carlo Bugatti, inconforme, opinaba que Ettore debería aspirar a algo más grande y convertirse en escultor como él y su hijo menor, Rembrandt. Durante un tiempo Ettore trató de complacer a su padre pero pronto se dio cuenta que la escultura no era su pasión, así que decidió dejar esa labor para su hermano Rembrandt.

En 1898 Ettore decide dedicarse a los autos. Respetándose a él mismo y a su familia encontraría la combinación perfecta de su gusto por los autos, sin dejar de expresar la sensibilidad artística que había heredado de su padre. Todo esto a tan temprana edad le permitió tener una vida creativa más larga. Y para empezar se compró su primer vehículo: un triciclo con motor a gasolina.

 

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Impulsado por la curiosidad, lo desarmó para saber cómo funcionaba. Se dio cuenta que era un mecanismo muy sencillo: un motor impulsaba las dos ruedas traseras. Con su triciclo ganó algunas carreras locales pero estaba convencido de que podía hacerle algunas mejoras. Le instaló dos motores, uno para cada rueda trasera y logró darle más tracción con este cambio, lo que lo llevó a ganar algunas carreras más. Esto lo motivó a hacer su primer auto, el Tipo 2

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En 1901, Ettore llevó el Tipo 2 a la exposición de Milán, donde ganó algo más que la copa de la ciudad: una medalla del Club del Automóvil de Francia, y obtuvo un contrato de siete años con un productor de autos, el Barón Eugenio de  Dietrich, quien tenía una fábrica de automóviles en Niederbronn, Alemania. Esta oportunidad le dio a Ettore el enfoque que necesitaba en relación con los autos. Pronto se dio cuenta que no le interesaba la fabricación de los autos, más bien el proceso de diseño. Ettore deja a Dietrich y se dedica a diseñar su propio auto, el Tipo 10.

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Hacia el año de 1909, Ettore encontró una tintorería abandonada que le gustó para montar su fábrica en Molsheim, Francia. Acudió al banco local para pedir financiamiento. Los hijos del banquero eran fanáticos de los autos de carreras y pronto llegaron a un acuerdo. En la navidad de ese mismo año inauguraron su fábrica. El paso siguiente era promocionarla. Las carreras eran un excelente medio para hacerlo, así que decidió fabricar el mejor auto de carreras que se había diseñado nunca. Para 1911 el auto estaba listo, este auto le dio a Bugatti más de cuarenta victorias en cuatro años, se trataba del Tipo 13.

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Ettore participó en el gran premio de Francia y Le Mans con su Tipo 13. Ahí fue donde piloteó Ernest Friederich, su corredor preferido de toda la vida. La gente nunca había visto un auto tan pequeño con un rendimiento tan espectacular. El diseño consistía en un motor pequeño con alta revolución en un auto ligero. Obtuvo un buen radio-potencia, que es lo que determina la velocidad en los autos. Logró un segundo lugar en esa carrera. Los demás competidores diseñaban autos con motores cuatro o cinco veces más grandes que el Tipo 13 de Bugatti, y así, sucedió algo que determinó su prestigio: esta carrera se realizó en un caluroso día de verano; las grandes máquinas fueron cayendo una tras otra por el calentamiento, incluso hubo un accidente fatal, pero el motor del pequeño Tipo 13 no tuvo problemas durante la carrera. Empezaron a llegarle pedidos. El plan había resultado, ahora tenía publicidad, prestigio y pedidos. La planta se amplió y contrató más trabajadores. Como un gesto de respeto y admiración, sus trabajadores se referían a Ettore como Le Patron. Ettore siguió mejorando sus diseños y fabricó un auto de carreras con 100 h/p: el Tipo 16.

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En 1914 comenzó la Primera guerra mundial y la fábrica Bugatti, situada en la frontera con Alemania, se encontró en el ojo del huracán. No era seguro permanecer en Molsheim. Ante el peligro, Ettore enterró tres de los cuatro modelos que había estado desarrollando y partió en el cuarto automóvil con su familia, para refugiarse en Milán, donde, a pesar de la guerra, no desperdició el tiempo y siguió trabajando en mas diseños. Ettore diseñó también para la guerra un moderno y revolucionario motor de avión que permitía llevar una ametralladora detrás de la hélice y disparar a través de sus aspas girando. Al término de la guerra, Ettore, acompañado de su familia volvió a Molsheim para reconstruir la empresa de autos Bugatti. Lo primero que hizo fue desenterrar los autos que había escondido de los alemanes; los reconstruyó y empezó a participar en carreras.

En el año 1920 un Bugatti Tipo 13 ganó el Gran Premio de Le Mans. En 1921, en Bresse, los Bugatti quedaron en 1º, 2º, 3º y 4º lugares. Era muy común que los pilotos de Ettore fueran los propios  acaudalados clientes y propietarios de losBugatti que corrían, esto ponía a Bugatti un paso adelante de los demás, ya que nadie conocería mejor el auto que competía,ni correría con la misma pasión como sus propios dueños, y por otro lado el gasto de pago de pilotos era mínimo. De esta manera Ettore ganó cientos de carreras. Era famoso por fabricar autos de carreras y no era habitual que un fabricante de autos de carreras vendiera estos autos a particulares, pero Bugatti lo hacía, o sea que si a alguien le gustaba un auto que competía en alguna carrera, podía acudir a la fábrica, comprarlo y quizás hasta competir en él para Bugatti. En el año 1924 causaron furor los autos con motores sobrealimentados; Ettore se negó a utilizarlos, pensaba que era un atajo que un buen ingeniero no debería seguir. Para competir con esa tecnología Ettore tuvo que acudir a su gran creatividad como diseñador y el resultado fue el veloz Tipo 35.

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Además de un motor nuevo y una carrocería aerodinámica, disponía de un rasgo que se convertiría en el sello de la casa: el radiador en forma de herradura, que le recordaba algunos diseños de muebles de su padre Carlo Bugatti.

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El nuevo modelo estuvo listo para participar en Lion, Francia, en 1924. Era un auto espectacular que aceleraba de 0 a 100 km en poco más de seis segundos, alcanzando una velocidad máxima de 200 km/h. En su época era un súper auto. Por otra parte, el auto de pasajeros, el Tipo 40, que se fabricó en el año 1926, no resultó ser ni rápido ni atractivo. Ettore le dio la oportunidad a su hijo de 18 años, Jean Bugatti, y le pidió que mejorara su diseño. Jean diseñó una carrocería para el auto, que era de su hermana; al igual que su padre y abuelo era todo un artista.

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La muestra de su talento lo hizo merecedor de un puesto en Bugatti la, la empresa familiar. Aun cuando indudablemente Jean era diseñador, Ettore quería que él mismo se diera cuenta de esto y, al igual que su padre, Jean también tuvo que empezar desde abajo en la planta. Así aprendió como un obrero más. Le gustaba saber todo sobre el negocio de los autos, aunque su verdadera pasión eran las carreras. Ettore sabía los riesgos de correr autos y no lo dejaba competir. Las carreras vendían autos pero Ettore también recurría a un toque personal para vender los modelos más costosos de Bugatti. Invitaba a su finca a potenciales clientes y se pasaba el fin de semana cazando, montando a caballo, comiendo y descansando con ellos, y aprovechaba la ocasión para convencerlos de que los Bugatti eran los mejores autos del mundo. En una ocasión la esposa de un invitado le comentó a Ettore que no encontraba ningún auto para ella, que ella quería un auto de carreras que a la vez fuera un auto de lujo. Entregado al tema, Ettore revisó sus diseños y empezó a desarrollar lo que sería el auto de lujo más majestuoso jamás fabricado: el extravagante Tipo 41 Royale.

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Era un auto de reyes, era el automóvil más grande y potente que se había fabricado. Sólo se hicieron seis unidades. Combinaba dos características principales: era grande y rápido; un auto digno de la realeza. Ettore rindió un pequeño homenaje a su hermano fallecido, Rembrandt Bugatti, al colocar la copia de una de sus obras de arte sobre el tapón del radiador de cada Tipo 41 Royale, un elefante rampante.

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Al final sólo se vendieron dos autos y Ettore se quedó con un tercero para su uso particular. El auto llegó al mercado a destiempo; resultó muy ostentoso para un mundo sumido en la recesión económica. Hoy en día este modelo se vende en un precio de 15 millones de euros. Aunque Ettore no tuvo éxito en autos de lujo, sus autos de carreras seguían ganando premios. En el año 1930 uno de sus pilotos ganó el Gran Premio de Mónaco en un Tipo 35 B, una versión del modelo de carreras más popular de Bugatti. Aunque permanecía en la cima, otros fabricantes acortaban posiciones; Bugatti necesitaba un motor más potente para mantenerse en lo alto, y para el año 1931 tenía listo el Tipo 51.

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De ocho cilindros y doble árbol de levas obtuvo 1º, 3º  y 4º  lugares en Mónaco. Ettore había logrado diseñar los mejores autos de carreras del mundo y continuó desarrollando modelos victoriosos, como el Tipo 53, con tracción en las cuatro ruedas y 300 h/p; el Tipo 54, con tracción en dos ruedas; y el Tipo 55, otro deportivo. Pero Ettore tenía un problema: no disponía de los recursos para competir con los autos que venían de Alemania. Mercedes Benz y Auto Unión estaban fabricando autos futuristas con ayuda de sus pensiones del gobierno, que superaban cualquier capital y diseño de Bugatti. Ettore tuvo que concentrar la atención en los autos de pasajeros: en el año 1934 lanzó un auto comercial: el Tipo 57.

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Este modelo se convirtió en el Bugatti más popular de todos. Un año después se fabricaron tres Tipo  57 SC-Atlántica, con carrocería diseñada a medida por Jean Bugatti. Estos diseños dejan ver el grado de artista que era Jean; los detalles aeronáuticos eran únicos. En la actualidad es un auto muy codiciado por los coleccionistas de todo el mundo; la mayoría de los propietarios de autos Bugatti son diseñadores, arquitectos y gente dedicada al arte. Ettore había demostrado que los autos podían ser bellos y a la vez veloces. A mediados de los años 30 en Francia empezó a extenderse la sindicalización de trabajadores y los obreros de Ettore no fueron la excepción. Esto fue un golpe para él, ya que no estaba de acuerdo. Empezó a dejar la empresa en manos de su hijo Jean. Ettore se fue a París, pero su talento era imparable y continuó con nuevos proyectos, diseñando barcos, bicicletas, aviones y trenes de alta velocidad, cuyos diseños tenían todos su toque especial. Éste fue uno de sus periodos más creativos de Ettore, mientras en la planta Bugatti Jean trabajaba a la par que su padre, aunque en distintos momentos de vida: él trataba de producir autos que compitieran con los autos alemanes.

En 1939 dos pilotos de Bugatti demostraron que aun cuando los autos alemanes dominaban los grandes premios, todavía se les podía derrotar. Un Tipo 57 G arrebató el primer lugar a Mercedes Benz y Auto Unión en Le Mans, lo que le dio nuevas esperanzas al equipo. En ese año quedaba una última carrera en una localidad costera de Francia. Jean necesitaba probar uno de los autos que habían competido en Le Mans, pero el piloto de Bugatti no estaba disponible para la prueba, así que una tarde Jean decidió realizar la prueba él mismo. Como siempre, utilizó como pista de pruebas una carretera desolada en la parte trasera de la fábrica Bugatti, la cual fungía prácticamente como pista privada de la planta. Ese día, durante la prueba, un cartero borracho que iba en bicicleta utilizó la misma carretera, y aunque le advirtieron que no era seguro que circulara por ahí, porque estaban usando la carretera como pista de pruebas para un auto, él ignoró las recomendaciones y siguió su camino. JeanBugatti se lo encontró a la vuelta de una curva casi frente a las puertas de la fábrica, logró esquivarlo pero chocó contra el peralte de la curva; el auto prácticamente se partió por mitad y de esa manera Jean murió instantáneamente, a la edad de treinta años, el 11 de agosto del año 1939 (el cartero salio ileso).

Un mes más tarde empezó la Segunda guerra mundial. Los alemanes se apoderaron nuevamente de la fábrica y la utilizaron para su servicio. Al término de la guerra Ettore reclamó al gobierno francés la devolución de la planta Bugatti de Molsheim, por medio de los tribunales. A Ettore le retuvieron la planta bajo la mentira de que había sido expropiada como indemnización, ya que Ettore había sido colaborador de los alemanes debido a su nacionalidad italiana, por lo tanto era enemigo reciente de Francia y no tenía derecho a ella. Estos cargos injustos afectaron seriamente la salud de Ettore. Su última visita a la planta Bugatti fue en la primavera de 1947. Al salir de una cita en los tribunales le pidió a su chofer que lo llevara a ver su negada propiedad. Después de diez años de ausencia, el abandono y las ruinas en las que se encontraba la planta Bugatti, aunado al recuerdo de su hijo fallecido –prácticamente en un mes Ettore tuvo dos pérdidas irreparables–, la vida le reclamaba lo que le había prestado: su fábrica de autos, que fue su pasión, su forma de vida, su instrumento de expresión, fuente de trabajo para sus empleados, forma de vida para su familia y escuela de vida para su hijo, que siguió sus pasos de expresión artística usando el automóvil como instrumento. Todo esto fue demasiado y él colapsó, al igual que su hijo, a las puertas de lo que fue su fábrica de autos. Su chofer como pudo lo subió al auto y lo llevó de nuevo a París en su Tipo 41 Royale. Ettore nunca se recuperaría: entró en estado de coma y murió el 21 de agosto del año de 1947, sin llegar a saber que los tribunales franceses ya le habían devuelto su fábrica un mes atrás.

Ettore fue un eslabón Bugatti que parecía perderse en la historia artística, pero logro ser el más famoso de ellos mundialmente. Con su muerte se pone fin de alguna manera a un linaje de artistas vanguardistas de varias generaciones. Los autos Bugatti nunca llegarían a ser lo que fueron en vida de Le Patron. Jean, Ettore y la firma Bugatti murieron juntos.

Hubo quienes trataron de reconstruir la empresa y fabricar autos que mantuvieran viva la leyenda. En 1965 se fabricó el último auto con un chasis de Bugatti: el Tipo 101 C.

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Este automóvil fue encargo de un antiguo director del departamento de diseño de Chrysler, y sólo eso. De principios de los años 90 al año de 1991 Romano Artioli formó un equipo de ingenieros y diseñadores que crearon un nuevo Bugatti, el EV-110, en una planta nueva en Módena, Italia.

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 Pero los costos eran excesivos y la empresa se hundió. En el año 1998 se volvió a resucitar el nombre de Bugatti cuando VW adquirió los derechos y sacó el modelo Veiron.

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Este nuevo modelo es un coche potente y atractivo. Aunque no aparezcan modelos nuevos en el mercado, son autos que todavía participan en carreras.

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