TRANSPORTANDO EMOCIONES

Decía Enzo Ferrari que los pilotos de Fórmula 1 se vuelven más lentos cuando ellos ya tienen hijos.

Esta afirmación estaba fundamentada en la amplia experiencia de este hombre conocedor profundo del comportamiento de los conductores en general y de los pilotos de Fórmula 1 en particular.

Es muy claro que el piloto de Fórmula 1 ya de por sí, es un personaje con horas de su vida al volante, enfrentando continuamente retos que desafían sus habilidades aprendidas en años, acompañados estos retos con un riesgo a su integridad física.

Dentro de una carrera, las habilidades de un piloto de Fórmula 1 son muchas en juego en un tiempo dramáticamente corto. Es una lucha impresionante, no solamente por las circunstancias personales y del auto, sino porque otros pilotos están exactamente en lo mismo. Sólo uno va a llegar primero y el piloto en cuestión quiere ser él. Aparte, hay un vasto equipo de apoyo alrededor de él, pero que también lo mete a la presión del juego, esto es de la carrera. El piloto así expuesto, toma constantemente decisiones de vida, apoyado, no solamente en las habilidades adquiridas, sino también en los originales reflejos y/o instintos para decidir y maniobrar. Entre decidir y maniobrar hay un tiempo muy, muy corto que en nada se parece al que cualquiera de nosotros toma para decidir y actuar en la vida cotidiana normal. Los aliados del piloto son pues sus reflejos y un flujo intenso de adrenalina que se dispara al torrente sanguíneo desde antes de la carrera y permanece así elevada durante toda ella.

Esto es pues lo que ocurre en cualquier carrera. Un actuar incesante buscando vencer todos los retos, todos los obstáculos. El instinto se pone al servicio de un único objetivo: ganar la carrera. De ahí que el comportamiento del piloto de fórmula 1 sea de tal concentración buscando ese resultado. Aquí es donde vemos algo importante: El piloto puede entrar a un territorio de acción donde solo tiene una certeza: Entra para ganar. Su vida en ese momento no tiene otro significado, sólo actuar de lleno en la carrera.

Ahora bien, si tiene hijos todo cambia, ahora su instinto lo lleva en términos inconscientes a enfrentar los retos de una forma distinta. La satisfacción no terminará al enfrentar cada obstáculo, sino ahora la búsqueda de ésta lo moverá a re-calcular los riesgos de una forma distinta. La Jerarquía de valores se mueve, ahora que es padre, no sólo va a intentar ganar la carrera, sino también sobrevivir para cuidar que sus descendientes sobrevivan, para “estar” con ellos. El tiene otras responsabilidades, digamos en principio biológicas a nivel de instinto: Estar en condiciones de enfrentar los retos que se presenten y ahora es mandatorio, imperativo a nivel biológico sobrevivir.

¿Será esta una razón suficiente para que los pilotos de Fórmula 1 sean más lentos cuando ya tienen hijos?

Ahora tal vez su objetivo sea en una acción análoga a lo que ocurría hace miles de años al cazador que enfrentaba peligros ante bestias, para cazar una presa importante y llevarla como alimento y mostrárselo a sus hijos, el trofeo podrá tener el mismísimo símbolo de triunfo.

Psic. Antonio Magaña G.