TRANSPORTANDO EMOCIONES

 Tal parece que en autos el tamaño tiene importancia en la seguridad. Dos situaciones podemos presentar en cuanto a la seguridad que se relaciona con el tamaño del vehículo.

En principio, naturalmente que la estructura de un vehículo ofrece una protección por sí misma a sus ocupantes, independientemente de toda la vasta tecnología anti impacto que cada vehículo ya trae por sí mismo.

La estructura metálica resiste y absorbe los impactos. La integración de un vehículo se ha ido modificando, de manera que el día de hoy los vehículos traen más componentes plásticos y menos metálicos que en el pasado. En proporción pues, los vehículos más grandes ofrecen más seguridad que los pequeños ante la eventualidad de una colisión o volcadura. El impacto mayor queda en el vehículo.

Por otro lado y ya en el aspecto psicológico, nuestros instintos más ancestrales hacen acto de presencia de una manera más bien complicada en cuanto a la asociación de uno mismo con el auto. Frecuentemente el auto viene a ser una extensión de uno mismo. Así, el conductor lleva la conciencia de la protección que un vehículo grande le ofrece. En otras palabras, el conductor a nivel inconsciente puede percibirse más grande y por ende más poderoso que los que conducen un auto pequeño.

Por cuanto a la responsabilidad que conlleva el conducir un vehículo, queda claro que los que manejamos autos grandes o pequeños, requerimos hacerlo más allá de lo relativo a las citadas identificaciones con el auto y tomar conciencia plena de que la precaución al conducir debe ser la misma en todos los casos, ya que de ella depende la seguridad personal y la de los demás.

De lo anterior podemos concluir que la verdadera seguridad no viene solamente de qué tan seguros nos sentimos, sino de los actos seguros ejecutados en el manejo. Esa es la seguridad intrínseca, la que nos lleva a destino con toda tranquilidad.

Psic. Antonio Magaña G.